Siempre
me han entusiasmado los bolsos grandes.
Hasta tal
punto que tengo más de una anécdota a
propósito de ellos.
Os cuento
una.
Hará unos
ocho años y tras pasarme una temporada trabajando en Llanes, poco antes de
marchar, vinieron dos amigas a verme un viernes para volver todas juntas el fin
de semana.
Cuando me
vio llegar una de ellas con mi bolso a cuestas, me dijo:
Pero
¿Para que vas cargando ya con la maleta, si vamos a tomar un vino?
No se podía
creer que semejante armatoste fuera un bolso.
Pero a mí
me parecen prácticos, cómodos y sobre todo con capacidad, con lo que esta nueva
moda de las bandoleras pequeñas no me convence.
Aún así,
como me parecen monas, tengo las tres que os enseño.
Estas dos
son del año pasado y las que lleváis tiempo siguiendo el blog posiblemente os
acordéis de las fotos con ellas puestas.
Era casi
en verano y hacía buen tiempo. Vamos, como ahora.
Se las he
visto a varias de mis bloggers favoritas.
Sara de http://collagevintage.com las usa mucho
Y a
Izortze de http://clochet.com también le
gustan.
Las dos
las ponen muchas veces cruzadas.
A mí no
me convencen. Necesariamente tengo que
llevar las gafas, porque con mi presbicia, no veo nada de cerca, las de
sol porque soy fotosensible y en cuanto hay mucha luz no veo, las llaves, el móvil,
la cartera, los kleenex, la vaselina para los labios, un peine pequeño y si
puede ser la agenda.
Evidentemente
en ese tamaño no entran, con lo que en las rebajas de invierno me compré esta
otra roja más grande, pero con un asa larga para poder cruzar.
Y cuando
salgo a caminar o para ir de viaje me vienen muy bien las planas porque llevo
conmigo lo que no quiero perder de vista y me dejan las manos libres.
Esta
falsificación es una de las compras que hice a mi amigo Ádama.
Desde
luego cuando no llevo peso vuelvo bastante menos cansada, pero aún así no creo
que me anime a ponerlos demasiado.
¿Vosotras
sois de bolsos pequeños o grandes?






























